La historia de Wilman Carneiro es un verdadero ejemplo de resiliencia, esfuerzo y amor por el fútbol. El deportista artiguense al que ya hemos acompañado en este proceso desde Artigas Noticias en varias oportunidades, integra la Selección Uruguaya de fútbol de amputados y se prepara para disputar su tercer Mundial, tras haber representado al país en México 2018 y posteriormente en Turquía. Ahora, el destino lo vuelve a llevar a tierras mexicanas en 2026, luego de que Costa Rica dejara de ser la sede del próximo campeonato del mundo.
Zaguero central, firme, aguerrido y con gran temperamento dentro del campo de juego, Wilman no solo enfrenta a los delanteros rivales: también enfrenta mes a mes el desafío de recorrer miles de kilómetros desde Artigas, el departamento más alejado de la capital, para poder entrenar en Montevideo con la selección y viajar a Colonia para cumplir con los entrenamientos en su club, Plaza Colonia.
Su vínculo con el fútbol viene de toda la vida. Practicaba este deporte mucho antes de que la vida le pusiera una prueba inesperada. Hace diez años, a causa de un cáncer, los médicos debieron amputarle una pierna. Fue un momento durísimo, un antes y un después. Sin embargo, lejos de rendirse, Wilman decidió transformar el dolor en fortaleza. Encontró en el fútbol adaptado una nueva oportunidad, un nuevo motor para seguir adelante.
Desde entonces, su crecimiento deportivo ha sido constante. Participó en el Mundial de 2018 en México, luego compitió en Turquía y ahora se prepara para su tercera experiencia mundialista, nuevamente en México. Cada convocatoria representa no solo un logro personal, sino también el orgullo de vestir la camiseta celeste y dejar en alto el nombre de Artigas y de Uruguay.
Detrás de cada entrenamiento y cada viaje hay una familia que cumple un rol fundamental. Su esposa, sus dos hijos, su madre y sus hermanos estuvieron junto a él desde el primer instante, cuando recibió el diagnóstico y atravesó la amputación. Fueron y siguen siendo su sostén emocional, el impulso necesario para no bajar los brazos. Hoy lo acompañan en cada desafío y celebran cada logro como propio.
En el plano económico, la realidad no es sencilla. Wilman percibe una pensión mínima por enfermedad y no puede acceder a un trabajo formal, ya que perdería ese ingreso que resulta esencial para su hogar. En Plaza Colonia no recibe un sueldo fijo, apenas algún viático para cubrir gastos básicos. Cada traslado a Montevideo o a Colonia implica un esfuerzo extra, tanto físico como económico.
Desde su primera participación en un Mundial, la Intendencia de Artigas ha sido un apoyo clave, colaborando para que pudiera representar al departamento y al país en el exterior. Ese respaldo institucional ha sido fundamental para sostener su carrera internacional. Sin embargo, de cara a un nuevo desafío mundialista, Wilman espera poder sumar más apoyos que le permitan continuar entrenando, viajando y compitiendo al máximo nivel.
La historia de Wilman Carneiro trasciende lo deportivo. Es la historia de un hombre que venció el cáncer, que se reinventó ante la adversidad y que hoy, con orgullo y determinación, vuelve a prepararse para representar a Uruguay en un Mundial. Es la historia de la lucha diaria, del amor propio bien alto y de la convicción de que siempre se puede volver a empezar.
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