Muchos más niños que niñas son diagnosticados dentro del espectro autista. Según cifras de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), más de cuatro niños por cada niña reciben diagnóstico.
Investigadores señalan posibles diferencias genéticas, pero también advierten que muchas niñas con autismo de “alto funcionamiento” han pasado desapercibidas durante años. En algunos estudios se las denomina “las niñas perdidas” o “las que se esconden a simple vista”, ya que no siempre encajan en los estereotipos clásicos del autismo o sus síntomas son interpretados como otra cosa.
El espectro autista es muy amplio. “Para mí es demasiado amplio, por eso casi nunca hablo en nombre del autismo”, contó a Artigas Noticias una madre que prefirió mantener su identidad en reserva.
“Conozco madres que tienen hijos con autismo muy profundo, con necesidades de internación o con autolesiones, que son los casos más complejos. Y también hay un autismo de quienes logran adaptarse con esfuerzo a las reglas de la sociedad”, relató.
La mujer recordó que su hijo comenzó a mostrar señales muy temprano.
“A los 10 meses empezó a hacer lo que hoy sé que se llaman estereotipias, movimientos repetitivos típicos del autismo. Yo me preguntaba qué estaba haciendo, si se hamacaba solo. Pero miraba a los ojos, se reía y se relacionaba. Entonces los signos no eran claros”.
A los dos años y medio decidió consultar a un neurólogo porque el niño no hablaba.
“Me dijo que esperara, que le diera tiempo porque recién empezaba el jardín. Hoy los diagnósticos se hacen mucho más rápido. En aquella época todavía no estaba tan definida la situación”.
Finalmente, a los tres años comenzó distintos tratamientos.
“Tardamos mucho en encontrar los terapeutas adecuados. Uno recorre mucho hasta dar con los profesionales correctos. Algunos son muy buenos para ciertos niños y no tanto para otros. Lo mismo pasa con las escuelas. Encontrar el lugar adecuado para tu hijo no es fácil. Es una búsqueda constante”, explicó otra madre a nuestro medio.
Otra madre consultada también reflexionó sobre el papel de los docentes en la inclusión educativa.
“El docente debe ver en el niño, niña o joven dentro del espectro autista una extraordinaria ocasión para aprender y ser mejor maestro, no pensando que le llegó un problema”, expresó.
Una docente que también pidió anonimato señaló que el sistema educativo enfrenta desafíos importantes.
“Si somos honestos, vemos que no todo es posible. Debería serlo, pero no siempre lo es. Hay chicos que necesitan muchísimo apoyo y los recursos son limitados. Nuestro objetivo es atender bien a todos los alumnos”.
La docente agregó que el debate sobre inclusión educativa continúa abierto.
“Cuando un alumno termina en una escuela de educación especial, siempre digo lo mismo: la vida no es especial. La vida es ordinaria, es para todos”.
La situación en Uruguay
Ser autista en Uruguay implica transitar un sistema que ha avanzado en reconocimiento de derechos y visibilidad, aunque todavía enfrenta desafíos.
El Censo 2023 reveló que alrededor del 0,7 % de la población tiene diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista (TEA).
En el país existe un marco legal que busca garantizar derechos e inclusión, como la Ley Nº 19.981, la Ley de Salud Mental de 2017 y la Ley de Protección Integral de Personas con Discapacidad de 2010.
También existen apoyos económicos y terapéuticos a través del Banco de Previsión Social (BPS), como las ayudas extraordinarias para terapias y rehabilitación, además de asignaciones familiares.
En el sistema de salud funcionan unidades especializadas, como las del Hospital Pereira Rossell, dedicadas a la atención infantil.
Inclusión educativa y desafíos cotidianos
Organizaciones de apoyo como Adultos Autistas Uruguay brindan contención, información y asesoramiento, especialmente para quienes reciben diagnóstico en la adultez.
A pesar de los avances, muchas familias de Artigas señalan que la inclusión educativa sigue siendo un desafío.
Madres y padres destacan el esfuerzo de docentes y centros educativos, aunque reconocen que en muchos casos aún falta apoyo suficiente para atender adecuadamente a niños con Asperger o autismo, tanto en primaria como en secundaria.
“Hay que evitar el aislamiento y controlar el bullying”, remarcan familiares y educadores, señalando que estas situaciones forman parte de los desafíos diarios dentro de las aulas.
Por Augusto Negro