Un remate realizado recientemente en el departamento de Artigas generó inquietud en el sector agropecuario luego de que cerca de 300 ovinos consignados no pudieran comercializarse debido a la detección de garrapatas en los animales. La situación encendió una señal de alerta entre productores y técnicos del norte del país, ya que evidencia una fuerte presencia del parásito en el ambiente.

El doctor José Venzal, investigador y docente de la sede Salto del Cenur Litoral Norte de la Universidad de la República, explicó al diario El País que encontrar garrapatas en ovinos no significa necesariamente que el parásito complete su ciclo biológico en esa especie. Sin embargo, sí refleja que existe un alto nivel de infestación en los campos.

“Nos encontramos ingresando en el período más propicio para el desarrollo de la garrapata. Estamos transitando la tercera generación del año y actualmente hay una gran cantidad de larvas presentes en las pasturas”, señaló el especialista. Según indicó, existen establecimientos donde la presencia de larvas es tan alta que comienzan a aparecer en especies que no son su hospedador principal.

Venzal explicó que la garrapata común del ganado tiene como huésped natural al bovino, pero cuando la disponibilidad de larvas en el campo es muy elevada, estas pueden adherirse también a otros animales que se encuentren en el entorno. “Esto se observa con frecuencia en caballos, y en menor medida en ovinos y caprinos. Incluso, en algunos casos se han detectado en perros”, afirmó.

No obstante, el investigador aclaró que en la mayoría de los casos esas larvas no consiguen completar su desarrollo cuando se encuentran en especies que no son bovinas. “Puede haber muchas larvas adheridas a un equino o a un ovino, pero la gran mayoría no llega a transformarse en adulto”, explicó.

El riesgo aparece cuando una pequeña proporción logra completar el proceso biológico. “En unos 20 días puede aparecer la garrapata adulta, la llamada ‘garrapata gorda’, que cae al suelo y deposita huevos. Esas son las que realmente representan un problema”, advirtió.

Según Venzal, incluso un número reducido de garrapatas adultas puede generar un nuevo foco de infestación en un campo que previamente no tenía presencia del parásito. “Si esas garrapatas logran caer al suelo y oviponer, aunque sean pocas, pueden producir nuevas larvas y así comienza el problema, porque la infestación queda instalada en ese establecimiento”, indicó.

El especialista también alertó sobre otro riesgo importante: el traslado de garrapatas con resistencia a los tratamientos. “El mayor peligro es mover una garrapata multirresistente. En ese caso no solo se está vendiendo ganado, sino también un problema sanitario que puede llevar mucho tiempo controlar”, subrayó.

ALTA PRESIÓN DE PARÁSITOS

Por su parte, el doctor Carlos Fuellis, coordinador del Plan Nacional de Lucha contra la Garrapata del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), coincidió en que esta situación está asociada a una elevada presión parasitaria en el ambiente.

“El ovino no es el hospedador ideal para la garrapata común del bovino, por lo que el parásito no desarrolla allí su ciclo de manera óptima. Sin embargo, su presencia en estos animales es una señal clara de que el nivel de infestación en el predio es alto”, explicó.

Fuellis también señaló que los productos utilizados para el control de garrapatas en bovinos pertenecen a siete grupos químicos diferentes, pero muchos de ellos no están autorizados específicamente para su uso en ovinos, lo que genera ciertas limitaciones desde el punto de vista técnico.

“Al no contar con el registro para ovinos, faltan datos importantes, como por ejemplo los períodos de carencia para carne o lana”, indicó. Además, comentó que en controles recientes ya se detectaron resultados no conformes vinculados al uso de Fipronil en ovinos, lo que refuerza la necesidad de emplear únicamente productos habilitados.

Las autoridades sanitarias recomiendan concentrar los esfuerzos en el manejo sanitario de los bovinos dentro del establecimiento, ya que es en esta especie donde la garrapata completa su ciclo de vida.

En el caso de los ovinos, se aconseja realizar baños de inmersión con concentraciones aprobadas para el tratamiento de sarna ovina. Entre las opciones mencionadas se encuentran productos a base de amitraz o combinaciones de piretroides con ethión. También pueden utilizarse formulaciones inyectables registradas como sarnicidas, que contribuyen a reducir la presencia del parásito.